Otros usos de la madera: el “potru de ferrar”

•marzo 29, 2010 • 1 comentario

Una máquina: el "potru de ferrar"

Potro de herrar o “potru de ferrar” como se dice en asturiano, visto en Villar de Cienfuegos, Quirós, Principado de Asturias. Julio 2006. FATografia.

Se trata de una auténtica máquina. Es una construcción típica de estas zonas agrícolas y ganaderas realizada completamente en madera, aunque también se pueden encontrar en hierro. La gran mayoría se encuentran en desuso, algunas restauradas como este potro y otras en pleno olvido.

Sirve para herrar el ganado o para realizar alguna cura.

Está formado por cuatro postes enterrados en el suelo y colocados dos a dos formando un rectángulo. Unos travesaños superiores estabilizan el conjunto y además sirven para atar al animal con unas cinchas de cuero o con cuerdas. A rasgos generales, se trata de izar a la res para que ésta pierda fuerza de empuje y agresividad al perder apoyo contra el suelo. A los pies del potro hay unos mojones, trabones delantero y trasero, que sirven para apoyar las patas del animal. El cuello por su parte más alta se unce a la “xunguera”, la mitad de un “xugu” (yugo, pieza de madera que se acopla a los animales de carga formando yunta).

Se agradece que se conserven estos elementos en su posición natural y no recogidos en museos etnográficos, pero el excesivo empeño de los albañiles por dejarlo bien restaurado, bien hecho, con sus mejores intenciones, provoca un resultado excesivamente relamido y poco natural. En muchas ocasiones hacerlo peor, de manera más “rústica”, o “enxebre” como dicen en Galicia, mejora el conjunto.

Recuerdo hace ya muchos años cuando acompañé a mi tío para llevar a una vaca de labranza a un potro de un pueblo vecino para intentar averiguar el porqué de su cojera. Tenía una pequeña piedra entre las pezuñas. Yo no tenía ni idea de qué era un potro. Allí tuve la oportunidad de ver cómo funcionaba.

En general, el potro era de titularidad comunal y todos los vecinos se encargaban de su mantenimiento, aunque también podía ser privado, que por amistad o lazos familiares, el resto de vecinos agrícolas y ganaderos lo usaban.

Ahora podemos comprender cómo la introducción de la mecanización a motor de explosión en los campos, con el tractor a la cabeza, ha roto ese sentido de comunidad que comparte y se esfuerza por un bien individual pero también común. Multitud de construcciones tales como lavaderos, molinos, potros, hornos, paneras… favorecían ese intercambio. Cumplían una función específica pero al mismo tiempo eran los soportes relacionales de una comunidad. Me pregunto cuáles serán los soportes claves hoy en día para la dinamización de zonas rurales en claro retroceso de población y económico, ya que no todos pueden apostar por el turismo con casas de aldea o parques naturales.

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Tejado realizado con tablones de madera en unas cabañas de pastoreo. Parque Natural de Redes. Reserva de la Biosfera. Principado de Asturias

•marzo 8, 2010 • 2 comentarios

¿Qué podemos hacer con este tronco torcido de haya? La solución la encontraremos más abajo...

[Fotografías tomadas en el entorno del Parque Natural de Redes, Reserva de la Biosfera, Caso y Sobrescobio, Principado de Asturias. Enero 2010. FATografia][Ojo, se debe pedir permiso para hacer las rutas]

Atendiendo a la psicología jurídica del espacio en el que vivimos, a parte de los cuatro tipos de legislaciones correspondientes a las diferentes culturas [mi casa (o país); la casa (o el país) de los otros; los lugares públicos; y el espacio ilimitado] ha aparecido recientemente un quinto tipo de espacio en los países sensibilizados con el movimiento ecológico que ven en la Naturaleza un valor esencial: los Parques Naturales, en los cuales el comportamiento y los actos de los seres están estrictamente limitados.

Tener la gran fortuna de recorrer uno de ellos por unas horas junto con dos biólogos experimentados, S. y N., es una gozada. Ofrecen su sapienza al aficionado con tal generosidad que se agradece. Te explican el valor que tiene cada elemento visible, desde una minúscula flor hasta la montaña más imponente, pasando por arbustos, árboles, senderos, pájaros, etc. Te ayudan a crear una mapa mental del territorio muy distinto al que puedes leer sobre un mapa; a diferenciar los excrementos de los animales salvajes, y un largo etcétera. Se llega a comprender la gran riqueza botánica, biológica y etnográfica que estos parajes poseen y tras el suave contacto con la atmósfera de los mismos, uno comprende el porqué se hace tan necesario respetarlos y protegerlos.

Braña. Allí donde la pendiente es menor del 15% se produce el asentamiento, en este caso temporal, con cabañas vinculadas al pastoreo

Siempre me he sentido muy cómodo en este tipo de espacios abiertos, allí donde ningún ruido procedente de un tubo de escape interrumpe el canto del ave, los susurros de las hojas en las copas de los árboles por el efecto del viento o el crack-crack al pisar las hojas secas. Pero nunca había llevado conmigo tantas magníficas ideas que quizás condicionen mi manera de entender la arquitectura. Desde lo más general como es el modo de asentarse la comunidad, hasta la manera más específica como el modo de construir limitado a los materiales disponibles en tales altitudes y latitudes.

Al discurrir por los senderos que atraviesan los hayedos podemos encontrar numerosos troncos torcidos que nacen allí donde la semilla cae azarosamente y que posteriormente condiciona su desarrollo vertical en busca de la luz. Quizás ninguna mente urbana podría encontrar un uso tan ajustado de ese tronco como lo hace el constructor popular. Ahora comprendo porqué Alejandro le daba la vuelta a las cosas y trataba siempre de ir más allá de lo comúnmente establecido. Puede que al buscar en lo cotidiano más puro haya encontrado las claves para elaborar un discurso más intelectual generando una práctica funcionalista y consistente.

Emplazamiento cabañas. Hay dos tipos de disposición: aquellas de dos pisos que se colocan según la máxima pendiente y las de un solo espacio que lo hacen de manera perpendicular

Atendiendo a la morfología de este tipo de asentamientos yo no tendría nada nuevo que aportar aparte de lo que ya aparece en los libros. Son sencillamente cabañas de pastoreo que forman una especie de braña, un lugar húmedo con terrenos no muy inclinados con buenos pastos para el ganado. Sin embargo, me ha interesado muchísimo la manera en la que esos refugios se implantan en el territorio. Centrándome en la forma y extrayendo los denominadores comunes de su disposición, podría resumir que existen dos tipos:

– Tipo 1: aquellas cabañas que tienen un forjado intermedio, donde el piso superior corresponde con la tenada (lugar ventilado donde se almacena el heno, la hierba seca) y que por lo general presentan una forma nítida y compacta, con gruesos muros de piedra donde los hastiales adquieren mucha importancia. Se disponen según la línea de máxima pendiente del terreno, con un hastial a contra terreno para facilitar el acceso a la tenada por medio de una pequeño hueco que se abre en él y que se eleva ligeramente del terreno para evitar la entrada del agua de escorrentía y evitar que el forjado de madera se humedezca pudiendo tener consecuencias fatales, es decir, la podredumbre. La puerta de acceso a la cuadra se dispone, lógicamente, sobre uno de los muros paralelos a la cumbrera. Pero inteligentemente, esas puertas no suelen ser estancas. Son de una única hoja (compuesta por varias tablas), pero ésta no bate contra el marco o dintel, sino que existe una apertura lo suficientemente alta para permitir la ventilación, pero lo suficientemente baja como para evitar la entrada del agua de lluvia empujado por el viento ya que está protegida por el corto alero de la cubierta.

Cabaña tipo 1 con tenada cubierta por "tejas" formadas por tablones de madera sobre muros pétreos y puerta que permite la ventilación sin que entre agua

– Tipo 2: aquellas viviendas de una sola planta, alargadas y con portal o zaguán. Se disponen perpendicularmente a la línea de máxima pendiente del terreno. A diferencia del tipo 1, esta cabaña tiene tres muros perimetrales, ya que un hastial se desplaza hacia adentro para generar el portal, que se cierra con una portilla de madera (aunque en alguna foto ya no se conserve). La crujía de este tipo de cabañas viene determinada, a mi juicio, por dos magnitudes: a) por la abertura máxima del tronco torcido en forma de V invertida que configura los pares, y b) por la longitud máxima de los tablones que cubren cada faldón.

Cabaña tipo 2, también con cubierta de madera

Alguien podría pensar que en este último tipo de cabaña no tiene sentido hacer un muro longitudinal a contra terreno puesto que favorece la existencia de más humedad en el interior, pero hay que darse cuenta que estas cabañas están pensadas para ser usadas durante las épocas estivales, de tal modo que el terreno se convierte en un aliado y no en un enemigo. Provoca una temperatura más constante y fresca (pensemos en lo que hace una gallina durante el verano), hace que el muro sea más estable, y facilita el acceso a la cubierta para una posible reparación (pensemos en aquel texto de Adolf Loos que hablaba sobre las reglas de cómo construir en las montañas).

Cabaña tipo 2, con ante portal. Ya comprendemos mejor a qué se debe su crujía

Cualquiera ajeno a esta disposición de materiales quedará prendado por la sencillez de su construcción y por el esfuerzo desarrollado al resolver todo con sólo dos materiales: piedra y madera. Sólo con aquello que tienen a mano. Es muy contextual, y por tanto, económico y de bajo impacto ecológico.

Ya tenemos la respuesta a la pregunta de la primera fotografía. Si cortamos aquel tronco torcido y le damos la vuelta obtenemos una cercha que no transmite empujes horizontales

Hay arquitectos que postulan que esto no es arquitectura. A mi, ya me gustaría que mis obras tuviesen tanta coherencia entre la forma, el material, el modo de construir y el modo de vivir.

Sistema constructivo de cubierta totalmente resuelto en madera

La ordenación de los elementos es muy lógica. Toda la cubierta está resuelta con madera. Los tablones se apoyan sobre las correas (pontones), éstas, ayudadas por cuñas, se disponen sobre los pares de la “cercha”. A su vez ésta apoya sobre los muros de piedra sin necesidad de contrafuertes ya que al ser de una sola pieza y trabajar muy bien a tracción, no transmite empujes horizontales. Para resolver la cumbrera, se coloca medio tronco ahuecado a modo de gran teja cobija que evita la entrada de agua por las juntas horizontales entre los tablones. La junta vertical entre tablón y tablón se resuelve por solape, clavando una tabla estrecha por encima.

Gavitu

Es interesante fijarse en cómo aparecen elementos de cuelgue para utensilios (gabitos en asturiano) en el portal: desde la güadaña con el gaxapu, hasta recipientes para contener alimentos tales como una lechera o un costal con trigo y evitar así el fácil acceso a los roedores.

Cabaña a contra terreno: fácil acceso a la tenada

Llega a un punto donde este tipo de construcciones parecen haber robado el alma de quien las ha habitado. Todo se dispone bajo su beneplácito. Todo responde a unas dimensiones, tanto del ser humano como de sus animales, ya que el ganado vacuno con sus medidas, condiciona el ancho de la cuadra, y que a mayores, se juntan con las leyes impuestas por la naturaleza, es decir, según las escuadrías de la materia disponible (las dimensiones máximas de los troncos que condicionan una determinada crujía; o los mampuestos fáciles de transportar y de apilar).

En el fondo, todo y todos somos Naturaleza, Energía o como quiera que lo llamemos, y de ahí quizás, proviene la coherencia. Alcanzar este preciso nivel que responde a múltiples relaciones generadas a partir de una estricta necesidad es lo que echo de menos en gran parte de la arquitectura contemporánea.

Flecha diferida por efecto de la nieve

Aún es más, estos materiales testimonian la atmósfera del lugar. Aunque vayamos de intrusos ignorantes en pleno verano, comprenderemos que allí los inviernos son duros. Sabremos que allí la temperatura desciende por debajo de cero grados centígrados y que el paisaje se torna blanco durante una largos periodos de tiempo. Todo eso está escrito en las hojas dobladas y retorcidas del libro abierto titulado tejado, hechas en este caso de madera. Su caligrafía se traduce en flecha diferida, la cual se origina por el peso continuado de la nieve durante unos meses . Nadie construye con metáforas, pero creo que cuando una construcción realizada por la mano del hombre consigue generar una metáfora tras cumplir con creces todo lo que se le debe exigir, esto es el máximo.

Pátina formada por crecimientos vegetales de distintos tipos

Esta madera no sólo cuenta una batalla de la lucha contra los agentes metereológicos, sino que narra la guerra en su totalidad. Me refiero a que los líquenes y musgos representan la pureza del aire (y eso no se consigue en poco tiempo).

Ventana/puerta de madera. El efecto del paso del tiempo sobre la madera y la piedra hace que parezcan el mismo material

Hablemos de la pátina. Estoy casi seguro que si Ignacio Paricio hubiese pasado por aquí, incluiría alguna de estas cabañas sin autor a la misma altura que otras obras emblemáticas de la arquitectura mundial. El tiempo juega un papel fundamental transformando la imagen del edificio y que Paricio explica muy bien en el interesante libro “Pátina o suciedad”. Y es probable que el autor desconocido dejase en evidencia a muchos proyectistas afamados. Si hiciésemos un zoom muy cercano a una piedra y a un trozo de madera como por ejemplo, el dintel, tendríamos serias dificultades en averiguar cual es cual.

Sencillez y eficacia constructiva y funcional

Los elementos se disponen sin complejo alguno, no existe ocultación. Si precisamos de un elemento de cierre como es la tarabica, pues lo colocamos sin más rodeos.  Del mismo modo, si necesitamos una sitio donde apoyar lo que llevamos entre nuestras manos para poder abrir la puerta, pues colocamos una piedra plana sin preocuparnos en su estética.

Tarabica, quicial, quicio, batiente

Incluso las ideas más básicas no llegan a contaminarse. Si la puerta tiene que girar sobre un eje imaginario, éste se materializa tal cual. Es lo que conocemos por quicio y quicial (hembra y macho).

Acceso por la parte inferior con frontón de madera

Incluso el trabajo más basto de la madera persigue la lógica y la sencillez, siempre muy recomendables.

Lógica estructural: viga y pilar contínuos.

La continuidad de los distintos elementos favorece la estabilidad, por ello, el pilar y la viga se encajan a media madera.

El abandono y la resistencia de los materiales en la ruina nos revelan un modo de vida

La ruina tiene la ventaja de ver lo esencial. En la imagen superior percibimos al completo el sistema que configura el hogar y la parte que cubre el portal. Viga carrera, cumbrera, viga a contraflecha, pendolón (aunque no forme una cercha como estrictamente la conocemos), muro hastial, etc.

Alacena empotrada en el hastial y cargadero con espigos

Y en su interior descubrimos una alacena empotrada en el muro realizada completamente en madera y protegida exteriormente con un saco de plástico por posibles filtraciones de agua. Sobre esta se dispone un tablón que cumple una doble función. Por un lado, es dintel de la puerta y de la alacena, y por el otro, sirve de fijación de unos barrotes cilíndricos de madera, o mejor dicho, de unos espigos de madera ligeramente inclinados hacia arriba que sirven, en este caso, para colgar cualquier prenda de ropa o similar. Para introducirlos en el tablón, antes de la llegada de las taladradoras eléctricas, habitualmente se usaba un berbiquí o taladro de mano.

Nuevos materiales: la invasión de la cerámica

Paradójicamente, no siempre el constructor popular atiende a la lógica de la construcción, sino que antepone la economía dentro de sus prioridades. Por ello, la invasión de la teja cerámica está transformando la imagen del entorno, hasta tal punto que uno se puede encontrar con cabañas que tienen dos materiales en un mismo tejado, un material para cada faldón. Descubrimos la ilógica constructiva para este lugar. Al estar expuesto a fuertes vientos, las tejas de pequeñas dimensiones en comparación con los grandes tablones de madera, se levantan ante el empuje del aire en movimiento, y por tanto, se necesita apoyar piedras sobre ellas, pero no siempre esto resulta eficaz, sobre todo en los laterales de cada faldón. Además, resulta más complicado realizar los vuelos, de decir, los aleros, los cuales protegen los muros o la puerta con la abertura superior de la que hablábamos anteriormente.

Lo fundamental es crear un refugio, crear un espacio, un cobijo.

Lo más interesante para mi es esa idea de refugio que está asociada a un instinto primigenio de protección que todo ser humano lleva en su interior por puras razones biológicas. Esta idea es la fundamental, la que condiciona todo el resto. La construcción y la admiración que despiertan sus materiales es una consecuencia. Por ello, en la foto superior trato de explicitar esa idea fundamental a través una imagen.

Emplazamiento equivocado sobre una collada

Pero caminando hacia lugares más altos, nos econtramos con cabañas emplazadas en un lugar menos apropiado. En la imagen superior, la cabaña se dispone en la loma de una collada, de un lugar de paso. Geométricamente hablando, se dispone allí donde el valor de las curvaturas principales de una silla de montar coinciden. Los restos del precedente manto de nieve evidencian la procedencia del viento, el cual provoca el esparcimiento de piedras y tablas que vemos en primer plano.

¿Cuál de los dos tipos de cubriciones se integran mejor con el paisaje?

Sin embargo, al asomarnos por encima de la montaña para contemplar el valle con el pueblo de Tarna al fondo, descubrimos otro grupo de cabañas que evidencian algunos contrastes entre sí. Vemos muy claramente la función de las lajas de piedra en un extremo que comentaba anteriormente. Por ese lateral soplan los fuertes vientos. Me planteo de nuevo la integración con el paisaje. Creo que mi preferencia está clara.

Braña L'Ablanosa, allí donde llega el todoterreno encontraremos nuevos materiales

Seguimos el camino. Volvemos a encontrar otra braña, pero a diferencia de la anterior, el acceso del todoterreno es viable. Nos econtraremos con nuevas sorpresas.

Materiales más modernos: cinta neumática como elemento de cubrición

Antes citaba la economía. Creo que aquí queda suficientemente demostrado su importancia. El constructor popular se ha aliado con un material sintético que presenta alguna ventaja respecto a la madera y a la cerámica: el caucho. Son las  fibras de poliéster/nylon de una cinta transportadora. Procedentes de un recambio, estas bandas continuas aseguran la estanqueidad de la cubierta gracias a la propia continuidad en una dirección y al solape en la otra. Allí por donde sopla el viento se superpone una banda estrecha doblada en forma de L invertida que evita la entrada de agua por babeo. Además, si nos fijamos bien, la prolongación de la cubrición en un faldón alcanza la bañera para que recoger el agua de lluvia, transformando una vieja bañera en un pequeño aljibe exterior o gran bebedero para el ganado.

Cierres realizados completamente con madera

Otros elementos característicos de este entorno son los cierres de las fincas que delimitan las propiedades. Debido a la vinculación del terreno con un uso ganadero y a la abundancia de madera en su entorno, estos límites se ejecutan completamente en madera. Habitualmente se plantan árboles (fresnos principalmente) en los lindes de la parcela de modo que sus troncos actúen de poste donde clavar los travesaños horizontales.

Como conclusión, a pesar de lo que podría parecer que debería defender, no pretendo ir en contra del insensible constructor popular que usa materiales más baratos y menos apropiados estéticamente o funcionalmente (ya que la tenada ventila peor que a teja vana), sino que me gustaría preguntarle ¿qué le gustaría dejar como verdadero valor construido a sus hijos y nietos? Una vida construida y un modo de sentir ¿verdad? Pues entonces, déjeselo “escrito” allí donde pueda contar más cosas y allí donde otros lo puedan leer claramente, es decir, en la madera.

Ventilación pasiva en la arquitectura popular

•febrero 24, 2010 • Comentarios desactivados en Ventilación pasiva en la arquitectura popular

La recurrencia a sistemas pasivos siempre es más eficaz

Kiosko de helados bajo una techumbre con entramado de madera con elementos vegetales, Las Médulas, El Bierzo, León, Castilla y León. Noviembre 2007. FATografia.

Meseta Norte. El gran calor estival activa nuestras glándulas sudoríparas. A escasos metros del patrimonio de la Unesco más dorado de España, el agua de nuestro cuerpo cambia de medio. La energía se mueve.

Encontramos una heladería cerrada. Se trata de un kiosko prefabricado en serie que se repite por doquier a lo largo y ancho de la geografía española, desde entornos urbanos hasta los más recónditos patrimonios naturales. ¿Naturales? Más bien artificiales, ya casi nada se libra del límite epidérmico (y muchas veces enfermizo) marcado por el hombre.

Lo que podría ser un objeto prefabricado bello en sí mismo por su autonomía, se convierte en una aglomeración de elementos que nos viene a demostrar la ineficacia técnica del primero. Se recurre a una solución sencilla como es una techumbre de origen natural (madera y heno, que también puede ser paja o cualquier otro resto vegetal) que logra una ventilación que reduce la temperatura.

Nos damos cuenta de dos cosas. La primera, que las mejores soluciones tienden a la sencillez tanto constructiva como ideológica, y la segunda, que el “espacio basura” está por todos lados.

Elementos tradicionales de cestería en uso: la gavia

•febrero 19, 2010 • Comentarios desactivados en Elementos tradicionales de cestería en uso: la gavia

Una gavia en la baca un panda

Gavia vista en Nava, Principado de Asturias. Febrero 2010. FATografia.

Giro la esquina y mi atención se concentra sobre un coche verde turquesa. Sobre él hay un elemento más discreto, pero que por su peculiar disposición le gana en protagonismo. Es una gavia boca abajo.

Para quien desconozca lo que es una gavia (no tiene nada que ver con las definiciones de la RAE), se trata de un tipo de cesto con verdiasques (ramas delgadas) muy ralas en el medio, tejido por arriba y por abajo como los paxos corrientes. Y un paxu, es un cesto grande y hondo, poco más ancho arriba que abajo, tejido de varas o palos sin pulir, de avellano. Resumiendo, una gavia es lo que se ve en la foto, y suele usarle para acarrear la hierba verde desde el prado a la cuadra.

Son elementos artesanos y da mucho gusto verlos fuera de los museos etnográficos, allí donde cobra sentido su invención.

Suelen estar poco tejidos para reducir su peso, pero lo suficiente para que la hierba verde no se escape a través de sus aberturas. Y de avellano por ser flexible y ligero.

Esperemos que con la Expo de Shanghai 2010, Benedetta Tagliabue nos refresque la memoria sobre la interesantísima tradición de la cestería a través del mimbre en su pabellón de España, muy relacionado con el tejido de avellano.

Clase de estructuras y construcción II: el umbral de la entrada

•febrero 4, 2010 • Comentarios desactivados en Clase de estructuras y construcción II: el umbral de la entrada
Monumentalidad y legibilidad de la

Monumentalidad y legibilidad de la entrada en los entornos populares. Razón de ser estructural y funcional

Portilla de entrada a una finca en Quirós, Principado de Asturias. Septiembre 2009. FATografia.

Siempre me han interesando los límites. En especial, ese umbral que une distintos grados de privacidad.

Aquí, en el caso que muestra la fotografía, no tiene especial interés esa transición, ese espacio tridimensional bajo el cual actúan infinidad de verbos fugaces o etéreos, sino que ese límite se aplana, creando consecuentemente una frontalidad. El plano tiene dos caras, un frente y un envés. Un plano (ancho por alto) que se enfrenta a tí. Podríamos extraer más conceptos implícitos muy válidos para proyectar, pero lo interesante de todo esto es que todas esas ideas surgen como consecuencia de una estricta razón estructural y funcional.

Estructural, porque tanto la diagonal de la portilla como el arco/viga superior sirven para dar estabilidad y evitar que los ángulos varíen.

Funcional, porque el arco/viga sirve para que pase un carro cargado de hierba seca (antes, tirado por animales; hoy, tirado por un tractor). Es algo similar a lo que sucede en las viviendas populares de las agras coruñesas, donde una viga/arco permitía el paso del carro cargado a su interior.

Usar el término monumentalidad no es correcto en este caso, ya que la escala es prácticamente humana, pero con ello quiero decir que que esa viga curva (que no funciona como un arco y por tanto tampoco se puede denominar arco) le otorga otro carácter a la entrada. No es lo mismo atravesar ese límite bajo una viga que sin ella.

Sacralización del territorio ayer y hoy. Incertidumbre y muerte en el espacio público

•enero 31, 2010 • Comentarios desactivados en Sacralización del territorio ayer y hoy. Incertidumbre y muerte en el espacio público

HOY Sacralización del territorio. Muerte en el espacio público: los ramos de flores

Ramo de flores sobre una señal que indica un límite, un fin. A Coruña. Septiembre 2009. FATografia.

La racionalidad de los vehículos a motor ha supuesto un trazado de vías rectilíneas para reducir el binomio espacio-tiempo. Ello provoca una desvinculación cada vez más patente con la topografía existente, llegando a crear en ciertos lugares una nueva cota por la que fluyen mercancías, personas, información, etc. Ligados a esos trazados van apareciendo nuevos elementos que conviven de manera interdependiente, formando una simbiosis. Es la adaptación del hombre al territorio.

Si vivimos en una sociedad de flujos, debemos hacer que esas infraestructuras sean las directrices del territorio.

Todo se ha logrado gracias a la técnica desarrollada por el hombre. Pero muchas veces, con tanta tecnología y artificio, olvidamos a las personas.

Algunos símbolos nos refrescan la memoria. Un ramo de flores sobre una señal que indica un fin, nos recuerta un momento trágico. No se puede frivolizar, pero que las flores y el tiesto (trozo de botella) sean de plástico, indica algo del momento actual. El plástico hoy en día es eternidad.

AYER Sacralización del territorio: los "cruceiros"

Ayer, cuando la incertidumbre se apoderaba el hombre agricultor, el territorio se llenaba de símbolos universales como la cruz. Los “cruceiros” en los cruces de caminos o sobre los hórreos buscaban ese más allá. Los que permanecen hasta nuestros días están hechos de piedra, material que se asocia con la eternidad, y que nos recuerdan humanidad.

Arquitectura híbrida o lo que Alvaro Domingues define como “Paisajes transgénicos”

•enero 11, 2010 • 1 comentario

Arquitectura híbrida: pasado y presente continuo

Vivienda adosada a un hórreo asturiano en Castiello de la Marina, Villaviciosa, Principado de Asturias. Septiembre 2009. FATografia.

Arquitectura híbrida

Toda la arquitectura popular se ha caracterizado hasta hace relativamente poco tiempo por mantener  una estrecha relación entre el volumen construido, los miembros del núcleo familiar y su economía. De ahí que la arquitectura resultante la analicemos hoy como una agregación de volúmenes a lo largo del tiempo, que varía en función de las necesidades de sus ocupantes.

Si la familia o los ingresos aumentan como resultado de los beneficios del trabajo, se amplían los espacios. Aparece un alpendre donde guardar los aperos de labranza, una cuadra mayor para albergar a más reses, un gallinero, un tendejón donde triturar el maíz para ensilar o almacenar la leña, un hórreo donde guardar la cosecha, etc., etc. Puede suceder todo lo contrario y abandonarse. Lo que deja de ser útil, se desecha. Todos ellos van definiendo un espacio de relación que quizás sea el espacio más importante de la Arquitectura, ampliando y definiendo el concepto de casa.

“[…] a casa enténdese como o conxunto formado polas diversas construccións, as terras, a fecenda e os membros da unidade familiar que viven y traballan baixo o teito do seu edificio nuclear”, Manuel Caamaño Suárez en A casa popular, Cadernos Museo do Pobo Galego 8, Segunda Edición 2002.

Definimos una Arquitectura Agregativa, un concepto muy interesante a aplicar en la arquitectura contemporánea y que apenas se escucha entre los discursos de los arquitectos actuales. Es cierto que la situación ha cambiado mucho, que las necesidades y los modos de vida son bien distintos, pero bajo mi parecer, creo que este modo de resolver necesidades  esconde una potencialidad que se podría aplicar en tiempos de crisis. La misión del arquitecto será planificar un futuro completo pero ejecutar sólo la parte más necesaria acorde con el dinero disponible. Nada de hipotecarse. Esta estrategia no es nueva. Es lo mismo que hacen los urbanistas cuando elaboran un plan, pero yo lo propongo para una escala de edificio, sin intermediarios. ¿Cuántas casas se venden completamente vacías sin tabiques, salvo con un núcleo de instalaciones fijo donde conectar los aparatos sanitarios y eléctricos, por un módico precio? Si al cabo de poco tiempo los compradores de una vivienda nueva derrumban paredes y configuran sus espacios en función de sus necesidades y sus gustos, ¿no será que algo se planifica mal?

Todo esto me sirve para introducir mi otra preocupación sobre el abandono de entornos rurales en claro proceso de retroceso (al menos por ahora, pero que se puede invertir en breve).

Muchas veces tratamos de recuperar estos espacios de una manera nostálgica, realizando una caricatura del pasado. Estoy pensando en algún pueblo alejado de los centros urbanos que se ha recuperado respetando las volumetrías existentes (por aquello del “respetar”), pero introduciendo, donde no se vea, el hormigón armado o el acero laminado, colocando canalones con sus bajantes a la vista, con puertas de distintos colores y defendiendo la recuperación de pequeñas huertas tradicionales donde la tierra se trabaja manualmente sin el empleo de maquinaria a motor (ya que hay que ser ecológicos), pero donde los cubos de basura son indispensables. En definitiva, se trata de una conjunción de cierto pintoresquismo a la inglesa, donde el volumen es resultado de una manipulación aditiva de elementos, unido a un cinismo verde, repleto de contradicciones.

Sin embargo, existe otro modo de entender la recuperación de esos elementos en abandono, de una manera mucho más natural sin pretender otra preocupación que resolver una necesidad. Se trata de la Arquitectura Híbrida. La unión de lo nuevo con lo viejo. El presente con el pasado, recuperando este último del olvido.

Hace relativamente poco tiempo, tuve la oportunidad de volver a escuchar a Álvaro Domingues, geógrafo portugués, durante una conferencia impartida en A Coruña (recomiendo leer alguno de sus textos disponibles aquí). “Paisajes transgénicos” era el título de su ponencia. Partiendo de la actual pérdida del campo, de la ciudad y de la naturaleza representada en varios fotomontajes de publicistas, describía el territorio de varias áreas del norte de Portugal sin tener en cuenta la ética y la moral, de una forma objetiva, pero llegando a plantear hipótesis de futuro para determinados paisajes con una mirada muy amplia y positivista (debo matizar que comentar y valorar de manera objetiva algo que alguien dijo y defendió  es muy difícil, siempre se debe acudir a las fuentes primarias, por tanto es mejor siempre leerse directamente lo que escribe Alvaro Domingues).

Su conferencia ha servido para hacernos ver más allá (me refiero a los arquitectos). Durante mis estudios en la escuela de Arquitectura siempre me enseñaron a ver las autopistas o las vías del tren como un límite, como una barrera, siempre bajo un matiz negativo (el coche siempre se ha visto mal en mi escuela: ruido, contaminación, etc). Sin embargo, la visión de un geógrafo me ha enseñado a ver una autovía como un elemento de accesibilidad, donde tiene más peso lo que une longitudinalmente que lo que desune transversalmente. Es un espacio público (no es una forma canónica de espacio público tal y como lo entendemos). He comprendido la infraestructura como un elemento de estabilidad social gracias a la movilidad (de gente, de información, de mercancías, de energía, etc). Y hoy sabemos que la infraestructura está en todos los sitios (pensemos en el wireless). Álvaro Domingues también me ha enseñado que la individualidad es buena en muchos casos ya que es sinónimo de libertad. Significa tener la capacidad de escoger. La automovilidad es otro aspecto a tener muy en cuenta, la libertad de elección de varios elementos de movilidad (autobús, metro, tren, taxi, bicicleta, etc)

Tecnología. Cada vez tenemos más códigos. Cuanta más tecnología, más dependientes estamos de los demás (no es cierto que cuantos más ordenadores, menos nos relacionamos; a la vista están los blogs o las redes sociales tipo Facebook). Estamos en una sociedad muy plástica, que produce y relaciona.

Según Domingues, “tenemos demasiada herencia del pasado, del moderno. Estudiar las formas por sí solas no te explican nada”… “para producir conocimiento hay que romper con lo común y confrontar”.  Por todo esto, estoy pensando en alto sobre lo que nos rodea, sobre el campo de la arquitectura que nos compete.

La foto del inicio de esta entrada la hice antes de la conferencia impartida por Álvaro Domingues. Es algo que me preocupaba y me sigue preocupando: qué hacer con los elementos etnográficos del pasado que apenas tienen un uso para el cual fueron concebidos. No quiero sufrir el complejo de Noé protegiendo los centros históricos, las capillas, los molinos de agua, etc como si fuesen una imagen estereotipada para ser un mero reclamo para turistas. Como decía Manuel Caamaño Suárez durante un curso de arquitectura popular  al que asistí, “está bien rehabilitar algunos molinos por ser didácticos, como un elemento del pasado, pero no todos, porque si no, luego, ¿quién los mantiene?” Por tanto, si me preguntansen si firmaría lo que aparece en la foto, diría que Sí, pero NO de esa manera. Percibo una carencia de sensibilidad hacia ese elemento del pasado como es el hórreo. Fíjense en los faldones de cubierta del hórreo. Le han quitado un trozo, añadiendo un lado más al faldón, pasando a ser cuadrangular en lugar de triangular. Es como si a la vivienda más reciente que aparece en la parte posterior le quitásemos un fragmento. Y además, la edificación adosada no guarda ninguna relación de alturas con el hórreo. Y hasta ha aparecido una bajante de canalón. Hubiese sido muy fácil alejarse varias decenas de centímetros del hórreo para dejarlo “respirar”, guardando una relación de alturas con “les trabes” (cuatro vigas de madera perfectamente ensambladas, sobre las que se va a levantar toda la estructura de paredes del hórreo) y conectándose a la caja en paralelo a “les cureñes o colombres” (tablones verticales que se engarzan entre sí y además en unos carriles que previamente se han tallado en “les trabes”. Los huecos en fachada también se podrían mejorar.

Efectivamente está mucho mejor así que si se hubiese dejado caer el hórreo por falta de uso, pero sigo pensando que cuando vemos una construcción actual con cierto cromatismo (digamos un poco hortera) creo que trata de esconder las carencias conceptuales, se limita a una visión epidérmica por parte de sus propietarios del maravilloso patrimonio que tenemos. No se ha sabido entender el hórreo.

Esta hibridación en la edificación, bajo mi punto de vista, no debe ser rechazada. Es positiva. Si miramos a la naturaleza, es algo muy habitual y no sólo en la simbiosis de líquenes en las plantas o de bacterias en los nódulos de las raíces de los alisos (Alnus glutinosa) capaces de fijar nitrógeno del aire para sobrevivir en suelos pobres de nutrientes, sino también de manera más espontánea como sucede en la siguiente fotografía.

Abedul nacido de forma natural sobre un viejo castaño

Por cierto, la definición de “Paisajes transgénicos” por parte de Alvaro Domingues tiene que ver con lo no estable, mientras que lo híbrido en biología es un proyecto simple. Creo que mis fotos representan hechos simples. En la primera, el resultado es más estable que en la segunda.

Si buscamos en la RAE, tenemos lo siguiente:

híbrido, da.

(Del lat. hybrĭda).

1. adj. Dicho de un animal o de un vegetal: Procreado por dos individuos de distinta especie. U. t. c. s.

2. adj. Biol. Dicho de un individuo: Cuyos padres son genéticamente distintos con respecto a un mismo carácter.

3. adj. Se dice de todo lo que es producto de elementos de distinta naturaleza.

En definitiva, como denominemos estos nuevos paisajes y/o arquitecturas es un poco relativo, lo sustancial es resolver siempre los problemas de la mejor manera.