Elementos paisajísticos efímeros: los balagares

Valor plástico y paisajístico

Conjunto de balagares en El Solanu, Nava, Principado de Asturias. Julio 2009. FATografia.

Siempre me ha parecido interesante abrir los ojos al mundo cotidiano, al más cercano. Trato siempre de sacar el máximo partido a una imagen, traducciendo comúnmente a palabras lo que mi pensamiento cree ver. El análisis de mi propia subjetividad puede constituir la modulación del deseo.

Al contemplar el paisaje estival de muchos de nuestros campos cantábricos solemos encontrar praderas dibujadas por bandas. Si viésemos borroso, lo primero que percibiríamos serían líneas paralelas unas más oscuras que otras. Hasta aquí nada sorprende al ojo habituado a estos tipos de paisajes donde la máquina empleada por el hombre hace acto de presencia aunque no esté presente.

Lo que más nos sorprende hoy en día es la ausencia de la máquina en lo que está presente. Me refiero a la fotografía superior. Lo que más destaca son los montículos de hierba seca apilados, es decir, los balagares.

Paisaje artificial-natural dinámico. Huella del artificio y relaciones entre elementos

Podríamos hacer discursos artísticamente vanidosos, pero en esta ocasión, no merece la pena. Lo que me interesa de esta imagen, es destacar el hecho construido por el hombre. Estamos muy acostumbrados a relacionar lo construido con la edificación. Es muy común escuchar comentarios que asocian una pradera a un territorio sin construir. No hay nada más lejano a dicha afirmación. De una vez por todas, me gustaría hacer ver que un prado es un hecho construido de tanta o más fuerza que un bosque o una agrupación de casas como elemento capaz de generar identidad a un territorio, a un modo de vivir, a una sociedad.

Puede ser capaz de describir una ganadería sin ver al ganado. Puede describir una tecnología sin ver una máquina. Describe una climatología, una geografía, etc. Lo humanístico y lo técnico se dan la mano.  Me interesa captar estos paisajes que en breve serán olvidados. Quizás algún día tenga la oportunidad de diseñar un jardín cerca de estos paisajes. Quizás me sirvan de inspiración.

Me viene a la mente un proyecto no realizado con bandas programáticas en París. Quizás las inspiraciones hayan estado ahí siempre, sólo hace falta abrir los ojos.

También es un buen ejemplo para defender lo que hoy en día pasa desapercibido en el mundo de la arquitectura en pro de lo estético, lo epidérmico sin una reflexión con más sustancia. La coherencia entre la forma construida, los medios empleados, la economía y la finalidad.

En esta imagen podemos hablar de urbanismo. A todos nos suenan términos como minifundio, propiedad, catrasto, linderos, servidumbre de paso, etc. Pero también podríamos asemejar los balagares a viviendas y ver sus relaciones. Sus posiciones no son casuales. Dependen de dos factores. Por un lado, del reparto equitativo de la cantidad de heno (realizado a ojo, en función del tamaño y capacidad de carga del tractor o futuro medio de transporte). Por otro lado, depende del terreno. Siempre se busca una zona plana para favorecer el deslizamiento de la pala de carga del tractor evitando posicionarse sobre riegos naturales por donde pueda escorrer el agua de lluvia estival o bien en las zonas más bajas de una ladera para no tener que subir la hierba seca, siempre buscando la comodidad de empujarla ladera abajo.

Por tanto, si estudiásemos las relaciones existentes entre las posiciones finales de los balagares encontraríamos una ley matemática que responde a una lógica. Esto es lo que se pretende con la parametrización en la arquitectura. Lo difícil está en establecer esos parámetros a priori. Y lo nada fácil es barajar varios parámetros a la vez, desde los más técnicos hasta los más inestables como los sociales. Por tanto, hoy por hoy sigo valorando más al arquitecto viejo cargado de experiencias vitales cuyo proyecto es fiable que al joven que domina la tecnología pero desconoce las consecuencias finales de su propuesta.

También me parece interesante reflexionar sobre las geometría. En este caso, predomina la linealidad, las bandas. Bandas programáticas, bandas de colores que dan vida a nuestros hogares…

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~ por tifosoarchitecture en julio 23, 2010.

2 comentarios to “Elementos paisajísticos efímeros: los balagares”

  1. lo hsa clavado!. Esto es mi fin de semana. SI mi fin de semana, algo etube a la hierba, y otro poc leyendo, Monumento e Nicho. Ahora leyendote, crei que pasaba una pagina mas en el libro.
    Hay dos o tres temsa que comentas que me parecen bastante interesantes. Lo de la parametrizacion .. es un ejemplo estupendo. .. y todas esas reflexiones que haces, que todos los que vamos alguna vez a la hieba, sabemos, pero no pensamos nunca… (y que necesario es darse cuenta de estas cosas, pensarlas).
    un placer leer denuevo algo nuevo por aqui. aunque.. aun me queda mucho atrasado por leer.

  2. Hacer algo de ejercicio siempre está bien!!!
    Mi comentario sobre la parametrización aplicado a los balagares no tiene mucho sentido, es, digámoslo así, una metáfora. Hace tiempo que lo había pensado, pero me puse a escribir cuando vi una charla en TED donde Ron Eglash trataba de buscar patrones que se repiten en los poblados de las tribus africanas. Y me quedó más claro aún cuando asistí a unas charlas en Oporto sobre “Código Abierto” donde expuso su investigación. Creo que todo lo subconsciente que se repite por la mano del hombre se puede transcribir en reglas matemáticas con la finalidad de hacer lo mismo pero de manera más eficiente con el empleo de la máquina. También Sandford Kwinter nos expuso lo que escondía la música africana.

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