Ventilación pasiva en la arquitectura popular

La recurrencia a sistemas pasivos siempre es más eficaz

Kiosko de helados bajo una techumbre con entramado de madera con elementos vegetales, Las Médulas, El Bierzo, León, Castilla y León. Noviembre 2007. FATografia.

Meseta Norte. El gran calor estival activa nuestras glándulas sudoríparas. A escasos metros del patrimonio de la Unesco más dorado de España, el agua de nuestro cuerpo cambia de medio. La energía se mueve.

Encontramos una heladería cerrada. Se trata de un kiosko prefabricado en serie que se repite por doquier a lo largo y ancho de la geografía española, desde entornos urbanos hasta los más recónditos patrimonios naturales. ¿Naturales? Más bien artificiales, ya casi nada se libra del límite epidérmico (y muchas veces enfermizo) marcado por el hombre.

Lo que podría ser un objeto prefabricado bello en sí mismo por su autonomía, se convierte en una aglomeración de elementos que nos viene a demostrar la ineficacia técnica del primero. Se recurre a una solución sencilla como es una techumbre de origen natural (madera y heno, que también puede ser paja o cualquier otro resto vegetal) que logra una ventilación que reduce la temperatura.

Nos damos cuenta de dos cosas. La primera, que las mejores soluciones tienden a la sencillez tanto constructiva como ideológica, y la segunda, que el “espacio basura” está por todos lados.

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~ por tifosoarchitecture en febrero 24, 2010.

 
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