Arquitectura híbrida o lo que Alvaro Domingues define como “Paisajes transgénicos”

Arquitectura híbrida: pasado y presente continuo

Vivienda adosada a un hórreo asturiano en Castiello de la Marina, Villaviciosa, Principado de Asturias. Septiembre 2009. FATografia.

Arquitectura híbrida

Toda la arquitectura popular se ha caracterizado hasta hace relativamente poco tiempo por mantener  una estrecha relación entre el volumen construido, los miembros del núcleo familiar y su economía. De ahí que la arquitectura resultante la analicemos hoy como una agregación de volúmenes a lo largo del tiempo, que varía en función de las necesidades de sus ocupantes.

Si la familia o los ingresos aumentan como resultado de los beneficios del trabajo, se amplían los espacios. Aparece un alpendre donde guardar los aperos de labranza, una cuadra mayor para albergar a más reses, un gallinero, un tendejón donde triturar el maíz para ensilar o almacenar la leña, un hórreo donde guardar la cosecha, etc., etc. Puede suceder todo lo contrario y abandonarse. Lo que deja de ser útil, se desecha. Todos ellos van definiendo un espacio de relación que quizás sea el espacio más importante de la Arquitectura, ampliando y definiendo el concepto de casa.

“[…] a casa enténdese como o conxunto formado polas diversas construccións, as terras, a fecenda e os membros da unidade familiar que viven y traballan baixo o teito do seu edificio nuclear”, Manuel Caamaño Suárez en A casa popular, Cadernos Museo do Pobo Galego 8, Segunda Edición 2002.

Definimos una Arquitectura Agregativa, un concepto muy interesante a aplicar en la arquitectura contemporánea y que apenas se escucha entre los discursos de los arquitectos actuales. Es cierto que la situación ha cambiado mucho, que las necesidades y los modos de vida son bien distintos, pero bajo mi parecer, creo que este modo de resolver necesidades  esconde una potencialidad que se podría aplicar en tiempos de crisis. La misión del arquitecto será planificar un futuro completo pero ejecutar sólo la parte más necesaria acorde con el dinero disponible. Nada de hipotecarse. Esta estrategia no es nueva. Es lo mismo que hacen los urbanistas cuando elaboran un plan, pero yo lo propongo para una escala de edificio, sin intermediarios. ¿Cuántas casas se venden completamente vacías sin tabiques, salvo con un núcleo de instalaciones fijo donde conectar los aparatos sanitarios y eléctricos, por un módico precio? Si al cabo de poco tiempo los compradores de una vivienda nueva derrumban paredes y configuran sus espacios en función de sus necesidades y sus gustos, ¿no será que algo se planifica mal?

Todo esto me sirve para introducir mi otra preocupación sobre el abandono de entornos rurales en claro proceso de retroceso (al menos por ahora, pero que se puede invertir en breve).

Muchas veces tratamos de recuperar estos espacios de una manera nostálgica, realizando una caricatura del pasado. Estoy pensando en algún pueblo alejado de los centros urbanos que se ha recuperado respetando las volumetrías existentes (por aquello del “respetar”), pero introduciendo, donde no se vea, el hormigón armado o el acero laminado, colocando canalones con sus bajantes a la vista, con puertas de distintos colores y defendiendo la recuperación de pequeñas huertas tradicionales donde la tierra se trabaja manualmente sin el empleo de maquinaria a motor (ya que hay que ser ecológicos), pero donde los cubos de basura son indispensables. En definitiva, se trata de una conjunción de cierto pintoresquismo a la inglesa, donde el volumen es resultado de una manipulación aditiva de elementos, unido a un cinismo verde, repleto de contradicciones.

Sin embargo, existe otro modo de entender la recuperación de esos elementos en abandono, de una manera mucho más natural sin pretender otra preocupación que resolver una necesidad. Se trata de la Arquitectura Híbrida. La unión de lo nuevo con lo viejo. El presente con el pasado, recuperando este último del olvido.

Hace relativamente poco tiempo, tuve la oportunidad de volver a escuchar a Álvaro Domingues, geógrafo portugués, durante una conferencia impartida en A Coruña (recomiendo leer alguno de sus textos disponibles aquí). “Paisajes transgénicos” era el título de su ponencia. Partiendo de la actual pérdida del campo, de la ciudad y de la naturaleza representada en varios fotomontajes de publicistas, describía el territorio de varias áreas del norte de Portugal sin tener en cuenta la ética y la moral, de una forma objetiva, pero llegando a plantear hipótesis de futuro para determinados paisajes con una mirada muy amplia y positivista (debo matizar que comentar y valorar de manera objetiva algo que alguien dijo y defendió  es muy difícil, siempre se debe acudir a las fuentes primarias, por tanto es mejor siempre leerse directamente lo que escribe Alvaro Domingues).

Su conferencia ha servido para hacernos ver más allá (me refiero a los arquitectos). Durante mis estudios en la escuela de Arquitectura siempre me enseñaron a ver las autopistas o las vías del tren como un límite, como una barrera, siempre bajo un matiz negativo (el coche siempre se ha visto mal en mi escuela: ruido, contaminación, etc). Sin embargo, la visión de un geógrafo me ha enseñado a ver una autovía como un elemento de accesibilidad, donde tiene más peso lo que une longitudinalmente que lo que desune transversalmente. Es un espacio público (no es una forma canónica de espacio público tal y como lo entendemos). He comprendido la infraestructura como un elemento de estabilidad social gracias a la movilidad (de gente, de información, de mercancías, de energía, etc). Y hoy sabemos que la infraestructura está en todos los sitios (pensemos en el wireless). Álvaro Domingues también me ha enseñado que la individualidad es buena en muchos casos ya que es sinónimo de libertad. Significa tener la capacidad de escoger. La automovilidad es otro aspecto a tener muy en cuenta, la libertad de elección de varios elementos de movilidad (autobús, metro, tren, taxi, bicicleta, etc)

Tecnología. Cada vez tenemos más códigos. Cuanta más tecnología, más dependientes estamos de los demás (no es cierto que cuantos más ordenadores, menos nos relacionamos; a la vista están los blogs o las redes sociales tipo Facebook). Estamos en una sociedad muy plástica, que produce y relaciona.

Según Domingues, “tenemos demasiada herencia del pasado, del moderno. Estudiar las formas por sí solas no te explican nada”… “para producir conocimiento hay que romper con lo común y confrontar”.  Por todo esto, estoy pensando en alto sobre lo que nos rodea, sobre el campo de la arquitectura que nos compete.

La foto del inicio de esta entrada la hice antes de la conferencia impartida por Álvaro Domingues. Es algo que me preocupaba y me sigue preocupando: qué hacer con los elementos etnográficos del pasado que apenas tienen un uso para el cual fueron concebidos. No quiero sufrir el complejo de Noé protegiendo los centros históricos, las capillas, los molinos de agua, etc como si fuesen una imagen estereotipada para ser un mero reclamo para turistas. Como decía Manuel Caamaño Suárez durante un curso de arquitectura popular  al que asistí, “está bien rehabilitar algunos molinos por ser didácticos, como un elemento del pasado, pero no todos, porque si no, luego, ¿quién los mantiene?” Por tanto, si me preguntansen si firmaría lo que aparece en la foto, diría que Sí, pero NO de esa manera. Percibo una carencia de sensibilidad hacia ese elemento del pasado como es el hórreo. Fíjense en los faldones de cubierta del hórreo. Le han quitado un trozo, añadiendo un lado más al faldón, pasando a ser cuadrangular en lugar de triangular. Es como si a la vivienda más reciente que aparece en la parte posterior le quitásemos un fragmento. Y además, la edificación adosada no guarda ninguna relación de alturas con el hórreo. Y hasta ha aparecido una bajante de canalón. Hubiese sido muy fácil alejarse varias decenas de centímetros del hórreo para dejarlo “respirar”, guardando una relación de alturas con “les trabes” (cuatro vigas de madera perfectamente ensambladas, sobre las que se va a levantar toda la estructura de paredes del hórreo) y conectándose a la caja en paralelo a “les cureñes o colombres” (tablones verticales que se engarzan entre sí y además en unos carriles que previamente se han tallado en “les trabes”. Los huecos en fachada también se podrían mejorar.

Efectivamente está mucho mejor así que si se hubiese dejado caer el hórreo por falta de uso, pero sigo pensando que cuando vemos una construcción actual con cierto cromatismo (digamos un poco hortera) creo que trata de esconder las carencias conceptuales, se limita a una visión epidérmica por parte de sus propietarios del maravilloso patrimonio que tenemos. No se ha sabido entender el hórreo.

Esta hibridación en la edificación, bajo mi punto de vista, no debe ser rechazada. Es positiva. Si miramos a la naturaleza, es algo muy habitual y no sólo en la simbiosis de líquenes en las plantas o de bacterias en los nódulos de las raíces de los alisos (Alnus glutinosa) capaces de fijar nitrógeno del aire para sobrevivir en suelos pobres de nutrientes, sino también de manera más espontánea como sucede en la siguiente fotografía.

Abedul nacido de forma natural sobre un viejo castaño

Por cierto, la definición de “Paisajes transgénicos” por parte de Alvaro Domingues tiene que ver con lo no estable, mientras que lo híbrido en biología es un proyecto simple. Creo que mis fotos representan hechos simples. En la primera, el resultado es más estable que en la segunda.

Si buscamos en la RAE, tenemos lo siguiente:

híbrido, da.

(Del lat. hybrĭda).

1. adj. Dicho de un animal o de un vegetal: Procreado por dos individuos de distinta especie. U. t. c. s.

2. adj. Biol. Dicho de un individuo: Cuyos padres son genéticamente distintos con respecto a un mismo carácter.

3. adj. Se dice de todo lo que es producto de elementos de distinta naturaleza.

En definitiva, como denominemos estos nuevos paisajes y/o arquitecturas es un poco relativo, lo sustancial es resolver siempre los problemas de la mejor manera.

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~ por tifosoarchitecture en enero 11, 2010.

Una respuesta to “Arquitectura híbrida o lo que Alvaro Domingues define como “Paisajes transgénicos””

  1. Este … me ha hecho pensar, y bastante:
    Siempre me llamaron la atención dos cosas de las que hablas:
    Uno: las arquitecturas hibridas, quizas tambien las que soloson “horteras” , me llaman la atencion por la necesidad del espacio como tu bien dices, porque seguramente son arquitecturas mas claras que otras muchas. arquitecturas sostenibles? Tambien!
    Sobre las autopistas… barreras si!
    que hacer con ellas? tan necesarias para transladarnos, pero tan duras vecinas…
    elevarlas? extruirlas desde el suelo 5 o 6 metros? ¿asi tienen mejores vistas? los pasos se pueden hacer por abajo. Eso si para los animales ya tenemos mas consideracion, ellos no son tontos, pasan por encima con puentes llenos de vegetacion.. interesante.
    PERO… TAN NECESARIAS.

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