Reglas para quien construye en las montañas. Adolf Loos. 1913

Cabaña típica del occidente de la Cordillera Cantábrica

Cabaña típica del occidente de la Cordillera Cantábrica asturiana

“No construyas pintoresco. Deja tal efecto para los muros, las montañas y el sol. El hombre que se viste de manera pintoresca no es pintoresco, sino un payaso. El campesino no viste de manera pintoresca, sino que lo es.


Construye tan bien como puedas. No mejor. No te vanaglories. Y no peor. No te rebajes con intención hasta un nivel más bajo del que fuiste colocado por los campesinos en tu lengua. El abogado vienés que habla con el campesino en el dialecto del picapedrero tiene que desaparecer.


Fíjate en las formas en las que construye el campesino. Pues busca el porqué de la forma. Si los adelantos de la técnica han hecho posible mejorar esa forma, empléese siempre esa mejora. La hoz es sustituida por la trilladora. La llanura necesita una estructuración arquitectónica vertical; la montaña, una horizontal. La obra humana no debe competir con la obra de Dios. El Habsburgwarte estorba en la cadena del Wienerwald, pero el Husarentempel enjaca armónicamente.


No pienses en el tejado, sino en la lluvia y en la nieve. Así piensa el campesino, y por ello construye en las montañas el tejado más plano que le es posible según sus conocimientos técnicos. En las montañas la nieve no debe deslizarse cuando ella quiere, sino cuando el campesino quiera. El campesino, por tanto, tiene que poder escalar el tejado sin peligro para su vida, para poder quitar la nieve. También nosotros tenemos que construir el tejado más plano que, según nuestra experiencia técnica, nos sea posible.


¡Sé veraz! La naturaleza sólo se vincula con la verdad. Vive en buena armonía con puentes de hierro entramados pero a los arcos góticos con torres de puentes y saeteras los rechaza.


No temas ser tachado de inmoderno. Sólo se permiten cambios en la antigua manera de construir si representan una mejora, si no, quédate con el antiguo. Pues la verdad, aunque tenga cientos de años, tiene más relación íntima con nosotros que la mentira que avanza a nuestro lado.”


Texto publicado en Opel, Adolf; Quetglas, Josep (eds.), Adolf Loos: Escritos II. 1910-1913, El Croquis, Madrid, 1993. Traducción: Alberto Estévez.


Este texto es de hace más de noventa años, pero el tiempo no impide que sea de una contemporaneidad absoluta. Me gustaría hacer hincapié en el modo de pensar del campesino visto según Adolf Loos. Estoy totalmente de acuerdo con que el constructor popular no piensa en formalismos impuestos por las tendencias del momento e incluso, me atrevería a decir que tampoco piensa en exprimir al máximo la manera de trabajar de cada material, sino que es la experiencia y la transmisión del conocimiento los determinantes del resultado final. Tampoco creo que sea estrictamente funcional, como algunos académicos postulan, sino que se trata más de una razón económica. Economía que depende de los materiales disponibles, de los medios y del esfuerzo de puesta en obra.


Pongamos como ejemplo un lavadero público con cubierta de teja cerámica sobre estructura de madera. No se piensa nunca en la función que allí debajo se va a desempeñar. No importa si allí debajo cogen cuatro o seis personas, sino que las dimensiones las dicta la madera disponible. Es una razón económica-construcitva más que una razón funcionalista estricta. Por ello, en el mundo rural todo se recicla. El campesino guarda toda la chatarra por si algún día encuentra en ella el medio para resolver un nuevo problema.


El constructor popular conoce perfectamente el medio. Sabe si hace viento; cual es su dirección más desfavorable; si es capaz de levantar una teja cobija; y por dónde no debe colocar la puerta de entrada por si el viento empuja el agua de lluvia y la daña. Por ello sabe dónde hace falta colocar unas piedras sobre el tejado y en qué partes. Y nunca entiende de presión o de succión, sino que sabe lo que tiene que hacer.

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~ por tifosoarchitecture en abril 14, 2009.

3 comentarios to “Reglas para quien construye en las montañas. Adolf Loos. 1913”

  1. Solución vernácula regida por principios de reciclaje y máxima economía: http://www.lavozdegalicia.es/albumes/200512131100/2005122185034.jpg
    Este Loos no sería uno de esos fanáticos religiosos…

  2. Muchas gracias por la foto. Es ideal para lo que a mi me interesa. Por cierto, ¿sabes dónde ha sido tomada la foto? Gracias!!

  3. […] Acceder al artículo […]

Los comentarios están cerrados.

 
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