Castiello de la Marina, Villaviciosa, Asturias: Ojos que han visto… ojos que ven.

Plano de situación de "la carbayera" con su parcelario

Plano de situación de "la carbayera" con su parcelario

La globalización, como todo, tiene sus ventajas e inconvenientes. En este caso aprovecho sus ventajas para denunciar sus inconvenientes.

Se trata del futuro de “la carbayera” del barrio de Torretejera, perteneciente a Castiello de la Marina, en el concejo de Villaviciosa, Asturias, España. Es un caso típico de los núcleos rurales donde “la modernidad” llega con retraso y pero con todas sus fuerzas e inconvenientes. Se piensa que asfaltar, hormigonar  hectáreas de terreno, iluminar con farolas carreteras por dónde sólo se circula en coche es lo más moderno. Políticos, alcaldes y las personas en general creen y -lo que es peor- están convencidos de ello. Lo venden como un gran logro, como que la modernidad ha llegado a sus pueblos y todos deben estar más contentos, mientras los desagües, ríos, playas y vertederos improvisados huelen a podrido ya que carecen de infraestructura para limpiar los desechos de la modernidad.

En Castiello de la Marina se pretende vallar el perímetro de la carbayera (nombre en asturiano de cómo se denomina a un soto de robles, y que además éste es milenario) con vallas de madera a modo de las famosas áreas recreativas tan comunes en los últimos años, aptas para el turismo depredador del paisaje. Se justifica por dos motivos:

1. Para evitar un aparcamiento de coches.

2. Para evitar que las vacas de un vecino dañen el terreno ya que éstas toman el camino más corto y no van por la carretera. (Paradójico que las vacas sean más racionales que los humanos)

Pero lo grave es que el responsable de la propuesta se contradice al decir que durante los días de misa (ya que la iglesia está al lado) será posible aparcar el coche allí puesto que se abrirán las portillas.

¿Y las vacas? Cualquier ser humano con sentido común sabe que apenas dañan el terreno. Tampoco se trata de crear un césped como los campos de golf. Un prado asturiano, gallego o vasco es distinto a uno andaluz. Queremos que siga siendo así. No queremos un prado de un campo de golf donde aquí, en Andalucía y en China son idénticos. No queremos lo genérico, sino lo particular, y por ello queremos que siga como está.

Tanto los más jóvenes como los mayores tienen grandes recuerdos en ese lugar. Los más jóvenes aún recordamos con cierta nostalgia los partidos de fútbol improvisados donde las porterías eran nuestros jerséis o las tortas que nos metíamos al caer del columpio o al intentar subir a un árbol. Los mayores recordarán con más nostalgia aún si cabe las romerías acompañadas de música popular. Hoy en día se siguen haciendo, pero con menos ímpetu. Lo que está claro es que ese espacio sigue siendo el salón de todos los vecinos, ese espacio compartido por todos que identificamos como espacio público. Deseamos que no se toque porque es de todos (forma parte de la memoria colectiva) y que permanezca así durante muchos años.

Para terminar, creo que ese dinero estaría mejor empleado en las cosas que no se ven. Que por los espacios urbanos se vean parques infantiles rodeados de vallas no significa que lo debamos hacer en todos los lugares. Creo sinceramente que esto coarta la libertad de cada persona, como si fuésemos ratas de laboratorio bajo el experimento de la era informacional. Colocar “los chupa-chups”, las farolas esféricas cada diez metros por vías donde sólo pasan vehículos es ridículo. ¿O es que el coche no tiene luces? Dejémonos de tonterías y arreglemos aquello que no se ve como puede ser el alcantarillado o las redes de comunicación. Con ello no quiero decir que no se deban construir carreteras ni alumbrado público, sino que se realice con racionalidad y sólo un poquito de sensibilidad. Gracias.

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~ por tifosoarchitecture en marzo 12, 2009.

 
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